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Por diseñar castillos sin almenas perdí, otra vez, las llaves de mi casa.

lunes, 15 de mayo de 2017

Hoy...
parece que sigas vivo.

Con su mayoria,
aunque ya no absoluta,
a golpes de medidas,
de reformas que nos llevan a otros tiempos.

Hoy...
sigues vivo en la reserva,
en ese silencio ejecutor
que quiere olvidar y callar
a las cunetas.
En esta falta de libertad,
en los castigos por no callar,
en algunos indultos
y en algunas carreras truncadas.

Hoy...
sigues vivo
en muchos vástagos de la estupidez
que te veneran en silencio
y a escondidas.
Y en los que siguen llamando
a aquella plaza
La plaza del caudillo.

Y no,
no es que celebre tu muerte,
ahora que parece que sigas entre los vivos...
sólo es que a veces fantaseo
con la idea...
de que nunca hubieras nacido...
Y de que yo hubiera conocido a mi abuelo.

Hay heridas que no se cierran en silencio.

lunes, 10 de abril de 2017

Un día,
cansada de ser huérfana de patria y escribir cartas sin remitente,
discutirás acaloradamente con la vida.
Le preguntarás porqué se empeña en cambiar tus planes.
Amenazarás con abandonar este país de cenizas,
con dejar atrás un pasado de grietas en el techo,
de lluvia contenida,
de ideas estériles para soluciones asépticas.

Pensarás en arrancarte las balas del desencanto.
Cambiarte de piel en las gasolineras.
Huirás a un lugar cuyo nombre
encontrarás en un poema,
con aliento de mar salpicando tus retinas.
Y mientras recorras la orilla desdichada de la noche,
la luna,
testigo de suicidas,
guiará tu viaje.

Y cuando al fin creas haber conseguido trazar
con el bolígrafo destintado que siempre llevas a mano
algo parecido a un plan:
esa especie de idea promiscua de libertad que llevas dentro,
esos ideales que él nunca entendió,
estarás amarrada a una especie de hipoteca,
y serás aspirante a mileurista,
y cambiarás de piso por deshacerte de la grieta;
cuando al bolígrafo se le acabe la tinta
y lo cambies por un lapicero para poder borrar.
Y dejarás de soñar en la ventana del salón de tus padres,
cuando te quedes sola...
y su casa sea para ti.

(Hace tiempo que decidí que no será mi morada)

miércoles, 22 de marzo de 2017

Señales de tránsito


Reuní un congreso de hormigas putas para que masticaran las hojas de tu recuerdo. Te borré de las paredes, del techo, del aire. Dediqué días y noches a borrarte. Lijé maderas, sombras y sábanas. Borré tu culo de las sillas. Hice un trabajo de borradería tan bueno que, si algún día volvés, cuando trates de hablar, verás que tenés borradas la lengua y las palabras.

Plástico cruel (José Sbarra)

domingo, 19 de febrero de 2017

Hay veces en las que soy...
lunes.
Y menguo
perdida en mi entropía.

Me paso la vida pagando deudas
que no recuerdo cuando
ni con quien contraje.

Respondo a lealtades invisibles,
ancestrales,
con huídas épicas
y atrincheramientos mentales.

Soy un lunes,
a destiempo...
con un complejo de incredulidad
de dimensiones bíblicas.

Por eso escribo a brochazos
en el techo
de mi agrietada habitación.

Soy un lunes,
tan a menudo...
de esos difusos,
con regusto amargo a domingo
tan disfuncional
como un adolescente sin smartphone.

Aún así...
es domingo.

Pero yo soy lunes otra vez,
y como el resto del mundo...
me odio.

Añoro cuando era viernes,
incluso un sábado resacoso
añoro saberme pérdida
e improductiva
echada a perder
pero querida
en mi decrepitud ociosa.


Soy hoy...
tan lunes:

mi vida me da pereza,
el ron y los paraguas...
nostalgia.

Como lunes,
lo habrás notado,
tengo un don:
la autocompasión.


Si me estás escuchando,
hazme viernes,
hazme día de fiesta.
O hazme...
a secas.


















jueves, 16 de febrero de 2017

NIGHTHAWKS

La soledad no tiene nada de romántico
y el frío me congela la nariz 
y la culpa de imaginar a los que duermen entre cartones siete noches por semana
La soledad no es una ventana abierta 
a un mundo de posibilidades
diga lo que diga el coaching 
tu madre o la astrología.
La soledad es una puerta
que se cierra 
lentamente en tu cara
sin que intentes
ni sepas impedirlo.
Es una caricia de la nada.
Una calle desierta de Palencia en invierno a las siete de la mañana.
Un regalo sin egoísmo.
Un adiós sin destinatario.
Un suicidio sin coartadas.
Y hablas por teléfono 
con una mujer la que amaste
y todo es bello y dulcemente triste
porque felicidad
es un verbo que se conjuga en pasado perfecto
y no en presente de mierda.
Y llega el miedo y ya no puede quitarte nada.
Soledad es esta ausencia 
de mí mismo que me acecha
en casi todas las esquinas
cuando me levanto demasiado temprano
sabiendo que ya es tarde para todo lo importante.
Soledad es ganas de volver a fumar
aunque sea para confundir
una vez más
arder con quemarme.
Y me pregunto 
cuándo dejaron de amarme 
mis amantes 
por qué no han abierto aún los bares
y dónde 
coño
está Hopper
cuando lo necesitas.

-Carlos Salem

viernes, 20 de enero de 2017

Hay

Hay destinos
donde lo que carece de temblor no es sólido.

Hay amores
en los que el mundo no te basta, falta un pasito.

Hay placeres
en los que te castigas por el arte, pues el arte es pecado.

Hay momentos de mutismo
en que la boca de la mujer hace pensar que el pudor es sólo
cuestión de sexo.

Hay cabellos teñidos por un meteoro
donde es el diablo quien hace la raya.

Hay soledades
en las que miras sólo con un ojo y sólo miras sal.

Hay momentos de frío
en los que estrangulas palomas y te calientas con sus alas.

Hay momentos de gravedad
en los que sientes que has caído ya entre los que caen.

Hay silencios
que debes expresarlos tú, ¡precisamente tú!

(Vladimir Holan)